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Jóvenes y política en Bolivia. En torno a la Asamblea Constituyente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Mario Yapu*   
Ter, 23 de Setembro de 2008 18:37
Bolivia

La relación entre la juventud y la política no es unívoca porque los jóvenes no representan un grupo homogéneo y la política, en tanto relaciones de poder, persigue en general intereses particulares y diversos. En este sentido, este artículo no pretende hablar de los jóvenes bolivianos en general ante la asamblea constituyente, sino de aquellos que la documentación permite decir algo.

Los jóvenes y la Asamblea Constituyente

Algunos estudios del Pieb (Programa de Investigación Estratégica en Bolivia) han destacado actitudes y posicionamientos diversos de los jóvenes ante lo político o la acción política, principalmente referida a la participación y, a través de ella, la construcción de la identidad juvenil en la ciudad de El Alto y algunas regiones rurales. Otras encuestas (2003….) reportan que los jóvenes tienen reticencias de participar o formar parte de las organizaciones políticas como los partidos políticos u otras organizaciones sociales o religiosas. En fin, los seis grupos de jóvenes con los que se trabajó en la investigación de este año y el conocimiento sobre su funcionamiento, permite sostener que ellos están organizados y conformados en redes físicas y sobre todo virtuales.

La asamblea constituyente, por su parte, representa uno de los eventos políticos más significativos de los últimos años en Bolivia. Desde principios de los años 90, la demanda de la asamblea constituyente fue una reivindicación de los pueblos indígenas, especialmente, de las tierras del oriente boliviano, mas, no fue lo propio de sus homólogos del occidente. Aunque, desde el inicio de la crisis del modelo estatal neoliberal, manifestada en los años 2000-2003, esta reivindicación se amplió al sector popular del occidente, concretándose también como una demanda de los pueblos indígenas quechuas y aymaras. De tal manera que la asamblea constituyente vino progresivamente a corresponder al programa del campo nacional-popular (Tapia, 2005). Esto se ilustra, por ejemplo, con el acuerdo “Pacto de Unidad”1, que nace como fruto de la articulación de diversas organizaciones sociales populares, principalmente rurales e indígenas, el año 2004, y que a partir 2005 pide acelerar la asamblea constituyente.

Cabe añadir que la asamblea recibió apoyó de un sector importante de la clase media, especialmente, los intelectuales, quienes vieron en ella alternativa política a la crisis desatada el año 2003, y marcada por el derrocamiento del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. En cuyo corolario, la asamblea constituyente fue entonces una especie de un gran acuerdo nacional para el cambio. Algunos intelectuales hablaron incluso de la refundación de la república, desde 1825: sería una asamblea constituyente originaria.

Sin embargo, ante esta construcción social y política de la asamblea constituyente hubo igualmente sectores sociales divergentes e incluso opositores. Por eso no sería cierto afirmar que este hecho político representó a todos los bolivianos. Se trató más bien de tendencias hegemónicas de la política en el país. En esa medida, desde el inicio, en el proceso y el logro de sus resultados, con la nueva constitución política del Estado, la asamblea tuvo sus resistencias y opositores. Es en este proceso que vale la pena interrogarse sobre la relación de los jóvenes con la asamblea constituyente, preparada entre el año 2005 y agosto 2006 y realizada entre agosto de este año y diciembre de 2007, cuyo producto fue la propuesta de la nueva constitución política del Estado; valorada por muchos y observada por otros, tanto por sus procedimientos como por su contenido, principalmente por un sector social y económico del país ubicada en los departamentos del oriente este, norte y sur.

Concretamente, las interrogantes de esta reflexión son: ¿Cuáles fueron los mecanismos de participación de los jóvenes? ¿Qué demandas propusieron ellos? Y ¿Cuál es la posición actual frente a la nueva constitución?2 A continuación tratamos de responder a estas preguntas, con el apoyo del testimonio de Juan Carlos Alarcón3, quien trabajó muy cerca de los jóvenes y la asamblea constituyente, así como de la documentación proporcionada por el Viceministerio de Género y Asuntos Generacionales.

Participaron de los jóvenes en la asamblea constituyente

Los reportes no reflejan que todos los sectores de jóvenes participaron, particularmente no es visible la participación de los jóvenes de la clase media o superior y urbana. En cambio está documentada la participación de jóvenes de sectores populares e indígenas en la asamblea constituyente. Según Alarcón, la participación fue a partir de iniciativas propias de las organizaciones juveniles, con el apoyo de instituciones privadas como son las organizaciones no gubernamentales (ONG), las instancias gubernamentales, por ejemplo, el Viceministerio de Género y Asuntos Generacionales, y a partir de la representación juvenil de constituyentes en la propia asamblea.

Las organizaciones juveniles de apoyo a la asamblea constituyente aparecen en el sendero abierto por las organizaciones del Pacto de Unidad, representadas por varias organizaciones sociales de los pueblos indígenas, originarios, campesinos, colonizadores y los campesinos sin tierra etc, mencionadas más arriba, en el año 2004. El objetivo de las organizaciones juveniles fue construir propuestas para la asamblea constituyente. Así, el proceso de diálogos y encuentros de los jóvenes para aportar a la asamblea constituyente comienza el año 2004 con el encuentro nacional de organizaciones juveniles “construyendo nuestro futuro para una Bolivia incluyente” (2004), luego se realiza el encuentro nacional “jóvenes hacia la asamblea constituyente buscando el sumaj kausay o suma tamaña (vivir bien) con identidad propia”, en Villamontes de Tarija (febrero 2005), donde participaron más de 50 organizaciones apoyadas por la Cooperación Técnica Sueca. Posteriormente se realizaron cuatro cumbres juveniles: la primera cumbre de jóvenes indígenas y originarios, organizaciones y movimientos de jóvenes de Bolivia se realizó en abril de 2006; la segunda se realizó en La Paz en junio, la tercera en Potosí en agosto del mismo año, el cuarto y último, cuando se entregaron los aportes de los jóvenes indígenas y originarios a la asamblea, se ejecutó en Sucre entre 30 de marzo y 1 de abril de 2007.

Además de las actividades de estos jóvenes varias ONG que trabajan con la temática juvenil (CEADL, Casa de la Mujer, INTI WATANA, UNIR etc) realizaron diferentes eventos locales y regionales de menor escala, pero con mayor participación de jóvenes de los centros urbanos, cuyos aportes fueron igualmente entregados a la asamblea constituyente. Al parecer, estos aportes fueron muy diversos y sin mucho seguimiento.

Desde el gobierno nacional a través del Viceministerio de Género y Asuntos Generacionales se buscó unificar los dos procesos anteriores, pero fue dificultoso por las diferencias ideológicas de los jóvenes de las organizaciones indígenas y campesinas respecto a las ONG, que fueron criticadas desde diversos ángulos4. Según el testimonio de Juan Carlos Alarcón, en ese contexto se inició un proceso más abierto, cuyos resultados se presentaron a la asamblea constituyente en agosto de 2006, bajo la denominación de propuesta “con color juvenil”5. En realidad, la propuesta se realizó durante el año 2006, desde abril hasta el fin de año, para presentar su producto en marzo de 2007, tal como se mencionó más arriba. A partir de entonces se organizó un grupo de jóvenes (30) con el fin de hacer seguimiento al proceso de tratamiento de sus propuestas en la asamblea constituyente y, paralelamente, desde marzo del año 2007, se promovieron una serie de “Foro Abierto de Juventudes” y cumbres nacionales de jóvenes. Los jóvenes tenían publicaciones y encuentros que sirvieron para fortalecer sus contactos y redes: hubo diez debates en temas juveniles y el foro sirvió al cumplimiento de otras acciones públicas. En suma, los jóvenes participaron con sus propuestas y seguimiento en la asamblea constituyente, aun cuando, al final, como veremos luego, los constituyentes jóvenes de los diferentes partidos y agrupaciones ciudadanas no pudieron reunirse para defender la propuesta de los jóvenes, a causa de los colores políticos.

Principales demandas de los jóvenes

Los jóvenes no sólo analizaron y discutieron propuestas sobre y para los jóvenes. Al contrario, ellos consideraron y trataron los temas de todas las comisiones (14) de la asamblea constituyente. Es decir, hicieron propuestas para todo y todos, de las cuales mencionamos aquí las más relevantes para el tema juvenil:

a)Reconocimiento del Estado a la juventud.
b)Voto a los 16 años (hubo una división entre grupos ya que otros sostuvieron la edad de 18 años, tal como hoy es vigente).
c)Libreta de bachiller gratuito (educación secundaria).
d)Educación gratuita en todos los niveles.
e)Seguro de salud para los jóvenes.
f)Reconocimiento de la salud sexual y reproductiva.
g)Servicio militar voluntario y/o servicio social alternativo.
h)Inclusión de la juventud al sistema productivo, a partir de generación de empleos, apoyo a microemprendimientos y obligatoriedad de porcentajes de jóvenes en todas las instituciones.
i)Representación alternada para elección de autoridades locales, regionales y nacionales6.

Posición actual de los jóvenes frente a la constitución

Los jóvenes están divididos o, al menos, ya no hay una unidad como al inicio se percibió. Las causas son diversas, ya que la nueva constitución no se aprueba, tampoco se asegura que todas demandas hayan sido integradas, el país se ha polarizado más etc. Como se dijo antes, la nueva constitución política del Estado fue aprobada por la asamblea constituyente, en diciembre de 2007 en la ciudad de Oruro; sobre cuyo proceso y resultados no es el lugar de discutir en este artículo. Hay diversas observaciones al respecto y, por eso, precisamente, entre otras razones, Bolivia vive la crisis política actual. Esta es una percepción externa y particular, probablemente más afín a la oposición del gobierno actual.

En ese sentido, un sector de jóvenes no está de acuerdo con la propuesta de la nueva constitución porque tiene posiciones políticas discrepantes y tal vez no participaron en el proceso constituyente relatado más arriba; o bien, sufren del impacto de la polarización política que vive hoy el país, ya que como reporta Alarcón, hay propuestas realizadas por los jóvenes que fueron incluidas, como, por ejemplo, el reconocimiento de la juventud por el Estado (Art. 59, Sección V); iniciativa de jóvenes del oriente del país. Este artículo da posibilidad a una ley donde pueden entrar las propuestas que no fueron incluidas en la nueva constitución. Es en ese marco que se está revisando el anteproyecto de la ley de juventudes promovida desde el Viceministerio de Género y Asuntos Generacionales.

A modo de conclusiones

Sorprende positivamente el trabajo activo de los jóvenes en la asamblea constituyente. Esto ratifica del interés ellos jóvenes pueden tener por la política, por la acción pública. A la vez refleja el encuentro de la razón y la pasión de los jóvenes en la acción política, pues ellos demuestran que hicieron propuestas trabajadas en debates y encuentros con alcance muy profundo para la sociedad, pero también revelan sus conflictos y discrepancias en la lucha por algo que ellos buscan.

No hay duda que los jóvenes tenían razones de participar en la asamblea constituyente, y así lo hicieron, mas al mismo tiempo, se nota que la participación no fue uniforme ni llegó a resultados completamente satisfactorios. Por tanto, los jóvenes viven también momentos de desigualdad y de desilusión.

Además, la asamblea constituyente fue una oportunidad para que los jóvenes, sobre todo aquellos de origen popular campesino e indígena, tuvieran un apoyo económico de diferentes fuentes de financiamiento que, de manera muy efectiva, les permitió fortalecerse orgánicamente y conformarse en redes.

Pero este avance está en peligro actualmente porque estos jóvenes ya no tienen apoyo de las ONG ni del gobierno nacional, lo que conduce al decaimiento de las organizaciones juveniles y probablemente frenará la aplicación de lo que se logró hasta el día de hoy.

Nota de rodapié:

El Pacto de Unidad está conformado por organizaciones tales como: Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSTUCB), Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB), Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (CPESC), Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEMB), Asamblea del Pueblo Guarani (APG), Movimiento Sin Tierra de Bolivia (MST-B), Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa (FNMCB-BS), Central Departamental de Trabajadores Asalariados del Campo (CDTAC), Bloque de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Amazónico de Bolivia (BOCINAB), Organizaciones Campesinas e Indígenas del Oriente (BLOQUE ORIENTE), Comité de Defensa del Río Pilcomayu (CODERIP), Coordinadora de Integración de Organizaciones Campesinas (CIOEC). Uno de los pronunciamientos de este pacto se puede encontrar en: http://www.quechuanetwork.org/only_article.cfm?lang=s&path=041305_2305.htm (13 de abril 2005).
2 A la fecha (16 de septiembre de 2008), la nueva constitución está esperando su aprobación mediante un referéndum. Empero, para llegar a este punto existen innumerables obstáculos de diferentes tipos, que no es posible detallar en este texto.
3 Al señor Alarcón se hizo una entrevista mediante correo electrónico (respuesta de 12/09/08), quien en adición a sus respuestas nos envió varios otros documentos. Por este apoyo expresamos nuestro agradecimiento y dejamos en claro que las opiniones vertidas en este artículo no comprometen al entrevistado. Al contrario, es de entera responsabilidad del autor.
4 Esta postura crítica hacia las ONG es ambigua porque ellas, en gran parte, contribuyeron y contribuyen al cambio y mejora de muchos jóvenes campesinos e indígenas. Es el caso de ACLO (Acción Cultural Loyola), CIPCA (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado), CEJIS, etc., las cuales han formado técnicos y profesionales que actualmente juegan roles importantes en la estructura del Estado. Se puede mencionar asimismo al Plan Internacional que es otra institución grande y se ocupa principalmente del apoyo a la educación rural. Aparte de estas instituciones, existen otras centenares de ONG y/o Fundaciones que trabajan por mejorar la condición de niños y niñas más desprotegidos.
5 Esta publicación puede adquirir en el Viceministerio de Género y Asuntos Generacionales o en UNFPA.
6 Además de estas propuestas hubieron muchas otras que no vale la pena de mencionar aquí.

*Mario Yapu é antropólogo e sociólogo, pesquisador do Programa de Investigación Estratégica en Bolivia e coordenador da equipe
boliviana da pesquisa "Juventude e integração sul-americana: diálogos para construir a democracia regional".
Comentários
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asamblea constituyente
camba (200.105.185.xxx) 25-09-2008 09:35:40

la asmblea constituyente desde mi punto de vistaes bastante amplia
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